Confesiones de prostitutas prostitutas no profesionales

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Paula Vip contó los motivos que le llevaron a intercambiar sexo por dinero. Es "una decisión difícil" que tomó en "un momento crucial y complicado" en su vida. Los problemas llegaron a raíz de ese matrimonio. Su marido "decidió montar una empresa" y ella le avaló "con todo". Al final le llegaron a ella "las deudas" porque "no pagaba ni a sus empleados ni a Hacienda" ha contado la escort.

Entonces vio "un reportaje en televisión" en el que se hablaba de la prostitución de lujo y enseguida se cuestionó si sería capaz de "intercambiar sexo por dinero". Paula también contó el tipo de relación que se establece con el cliente y la experiencia sexual que se tiene como prostituta. Afirmó que en muchos casos "hay clientes que te dan asco" o "mal rollo" pero como "profesional libre e independiente" se les puede "decir adiós y que no va a funcionar". Comentó que "corres el mismo riesgo" como prostituta que "cuando te ligas a un tío en un bar".

Sin embargo "a veces te encuentras con un loco" confesó la escort que una vez se encontró "con un psicópata" que la agredió. Como prostituta dijo que "sientes mucho placer" porque "la mayoría de los hombres que van a practicar sexo no saben hacer nada" y cuando les enseñan y ellos aprenden, es una "experiencia muy placentera". El sexo, contó Paula, "es un juego" y si no te gusta "no te metas a puta". Con ella si que perdían el oremus todos los tíos del pueblo.

Había que ver como babeaban al verla pasar y a ella le encantaba. Tenía unos 25 años, cabello castaño, ojos verdes y unas tetas y un culo casi tan bonitos como los míos. Recuerdo la noche que pasaron la película en la plaza, cuando Tina pasó por delante del haz del proyector y su cuerpo se recortó sobre la pantalla, los tíos empezaron a berrear y silbar como locos, incluso mi Manolo estaba salido, si no llega a ser por el cabo de la Guardia Civil, yo creo que la violan allí mismo.

Nadie sabía exactamente a qué se dedicaba Tina, que si era enfermera, dependienta, peluquera. Pero lo que si sabía todo el pueblo es que durante su estancia veraniega hacía repetidas visitas a casa del conde y parece que éste lo pasaba muy bien porque la cara de alegría le duraba hasta bien entrado el invierno.

No lo conocía y creía que iba a hacer de canguro, así que le dije que no había inconveniente. Le pregunté que por qué me lo decía a mi y me contestó que me conocía de toda la vida y que yo era muy guapa y si quería podría salir del pueblo con ella y cambiar de manera de vivir.

Entramos en su dormitorio, no había nadie en casa, así que podíamos estar tranquilas. Abrió el armario y me dejó boquiabierta, nunca había visto tanta ropa junta y zapatos si no había veinte pares no había ninguno. Lolita, mejor que te cambies toda la ropa asi seguro que vas conjuntada. Evidentemente, era una tontería tener vergüenza porque estuviera ella en el cuarto, así que empecé a desnudarme y me calcé las braguitas y el sujetador, Me miré en el espejo del ropero y hasta me impresioné yo misma.

Anda coge un vestido o lo que mas te guste. Este vestido te quedaría monísimo. Me dio un vestido que parecía una camiseta por lo corto que era. Y parecía de goma. Ahora vamos por mí. Se desnudó y empezó a acicalarse. En un momento estaba mínimamente vestida con una minifalda y un top casi transparente. Sujetador no llevaba y no le ví ponerse bragas, como comprobaría después efectivamente no llevaba nada mas que lo que se veía.

Y así lo hicimos. A eso de las 8 de la tarde nos metimos como pudimos en el descapotable, era difícil moverse con aquellas ropas y nos fuimos a casa del conde. Menudo palacio tenía el tío. Nos abrió un mayordomo, como en las películas. Muy puesto él nos dijo:. Nos acompañó y allí estaban padre e hijo elegantemente vestidos de smoking, con una copa de champan en la mano. O cuando ofrecías cualquier otra patética excusa para comprar sexo. Cuando pensabas que te entendía y que sentía simpatía hacia ti, era todo mentira.

No sentía nada hacia ti excepto desprecio, y al mismo tiempo destruías algo dentro de mí. Plantabas las semillas de la duda. Cuando alababas mi apariencia, mi cuerpo o mis habilidades sexuales, era como si hubieses vomitado encima de mí. Solo veías lo que confirmaba tu ilusión de una mujer sucia con un deseo sexual imparable. De hecho, nunca decías lo que pensabas que yo quería oír. En su lugar, decías lo que necesitabas oír. Lo decías porque era necesario para preservar la ilusión, y evitaba que tuvieses que pensar cómo había terminado donde estaba a los 20 años.

Cuando una gota de sangre aparecía en el condón, no era porque me hubiese bajado el período. Y no, no me iba a casa después de que hubieses terminado. Seguía trabajando, diciéndole al siguiente cliente la misma historia que habías oído. Estabas tan consumido por tu propia lujuria que un poco de sangre menstrual no te paraba. Lo mismo vale para esas veces que sonreías y decías que parecía que tenía 17 años.

Estabas poniendo a prueba mi habilidad para decir que no. A veces no me quejaba lo suficiente, o simplemente lo ignoraba. Las prostitutas existen porque eres un misógino, y porque solo te preocupan tus necesidades sexuales. Cuando finalmente te regañaba , y dejaba claro que no te iba a volver a tener como cliente si no respetabas las reglas, me insultabas a mí y mi papel como prostituta.

Eras condescendiente, amenazador y maleducado. Cuando compras sexo, eso dice mucho sobre ti, de tu humanidad y tu sexualidad. Para mí, es un signo de tu debilidad, incluso cuando lo confundes con una especie de enfermiza clase de poder y estatus. Crees que tienes derecho. Lo que piensa una prostituta de sus clientes, dicho con total sinceridad Documental 'Prostitución sin censura'.

Cuando compras sexo, revelas que no has encontrado el corazón de tu sexualidad. Me das pena, de verdad. Eres tan mediocre que piensas que el sexo consiste en eyacular en la vagina de una extraña.

Esa sería la forma de acabar con la trata y para las trabajadoras voluntarias "serviría para visibilizarnos" y que se acabaran los perjuicios. La mayor parte de las personas que ejercen la prostitución en España lo hacen de manera voluntaria.

Paula Vip contó los motivos que le llevaron a intercambiar sexo por dinero. Es "una decisión difícil" que tomó en "un momento crucial y complicado" en su vida. Los problemas llegaron a raíz de ese matrimonio.

Su marido "decidió montar una empresa" y ella le avaló "con todo". Al final le llegaron a ella "las deudas" porque "no pagaba ni a sus empleados ni a Hacienda" ha contado la escort. Entonces vio "un reportaje en televisión" en el que se hablaba de la prostitución de lujo y enseguida se cuestionó si sería capaz de "intercambiar sexo por dinero". Paula también contó el tipo de relación que se establece con el cliente y la experiencia sexual que se tiene como prostituta.

Afirmó que en muchos casos "hay clientes que te dan asco" o "mal rollo" pero como "profesional libre e independiente" se les puede "decir adiós y que no va a funcionar".

Comentó que "corres el mismo riesgo" como prostituta que "cuando te ligas a un tío en un bar". Sin embargo "a veces te encuentras con un loco" confesó la escort que una vez se encontró "con un psicópata" que la agredió. Como prostituta dijo que "sientes mucho placer" porque "la mayoría de los hombres que van a practicar sexo no saben hacer nada" y cuando les enseñan y ellos aprenden, es una "experiencia muy placentera".

El sexo, contó Paula, "es un juego" y si no te gusta "no te metas a puta". En muchos casos se establece una "relación afectiva" porque cuando el hombre "sale pensando que busca sexo" en realidad "lo que busca es afecto". Cuando "no hay sexo no hay afecto". Contó que entre sus clientes hay parejas con las que tiene "muy buen rollo" y se va "de compras o a tomar un té". Esas parejas le han enseñado "muchas cosas a nivel personal y profesional".

Muy puesto él nos dijo:. Nos acompañó y allí estaban padre e hijo elegantemente vestidos de smoking, con una copa de champan en la mano. Los dos eran muy atractivos y se acercaron a nosotras ofreciéndonos una copa.

No me quitaba los ojos de las tetas y a mi no me molestaba nada. El champan empezaba a desinhibirme y ya no me molestaba lo mas mínimo que me mirara las tetas, ni cuando me rodeó la cintura con su brazo.

Tenemos marisco, ya sabéis que es afrodisíaco. Que te entra un hormigueo aquí — puso su mano en mi entrepierna. Te sube un calorcito desde aquí, pasando por las tetas, los pezones se ponen duros — seguía la explicación con sus manos, para que pudiera entenderlo bien. José hijo y Tina seguían dale que te pego, José padre me ayudó a sentarme, yo tenía que subirme el vestido, porque con lo estrecho que era no podía casi ni moverme.

Me quedaron los muslos casi completamente al descubierto y ahí estaba el conde sin perder detalle. Ahora se estaban repartiendo las ostras y jugueteando con ellas en los labios de Tina, le pasaba la ostra por los labios y ella la lamía con la puntita de la lengua y después se la daba a él. Me acercó una a la boca y se le cayó, justo en el canalillo. Huy perdona, y sin darme tiempo a pensar me metió la mano entre las tetas con la excusa de recuperar el marisco. No tuvo mucha suerte en la pesca porque tardó muchísimo en encontrarla y no desperdició la ocasión de sobarme las tetas y pellizcarme los pezones.

Me estaba poniendo muy caliente, ahora entendía lo del afrodisíaco. Ahí estaba Tina con la falda por la cintura, el culo en el frio cristal y las piernas bien separadas. Claro que su hijo le estaba atacando el coño e Tina a lengüetazos y parecía que la estaba llevando al séptimo cielo. A mi no me parecía que estuviera muy cómoda, ahora tenía la polla del condecito en la boca y no parecía que pudiera respirar muy bien.

Pero el conde me dejó casi en pelota picada en un santiamén. Ya estaba desnudo y menuda tranca, debía ser de aristócrata. Se la estaba manoseando y me acercó a la boca — — No, no, yo no hago esas cosas.

Tina se volvió hacia mí dejando la faena un momento, los dos se me acercaron y entre los tres empezaron a meterme mano. El condecito empezó a besarme, vaya lengua, el conde se dedicó a mis tetas y Tina se amorró al pilón y empezó a trabajarme los bajos, a los cinco minutos cambié la lengua del hijo por la tranca del padre, sin casi darme cuente y empecé a comérmela con verdadera devoción. Y yo como una tonta chupa que te chupa, tenía unas ganas locas de que me jodiera y me sorprendía a mi misma gritando — — Fóllame ya, métemela de una vez — — Eso es lo que quería yo, que me lo pidieras, tómala toda….

Me tiró en la alfombra, con un cojín bajo el culo, para levantar la pelvis y facilitar la penetración, apuntó su capullo y empezó a empujar, sin prisa pero sin pausa. Sentía como si me estuvieran quemando las entrañas,.

Mientras tanto el condecito le estaba dando por culo a Tina, que manera de apretarle las tetas, con una mano le tiraba del pelo y con la otra le estrujaba la teta, como se cimbreaba con sus embestidas, hasta que se corrió en sus nalgas… El condecito me miraba con lujuria. Te voy a echar un polvo de campeonato, Lolita… — — De cambiar nada, tiene agujeros para los dos… dejaremos que Tina descanse, le das unos tutes que no veas.

Se pasaron como una hora y al final me follaron los dos, el condecito pretendía darme por culo pero el padre le dijo que tiempo habría de inaugurar la segunda vía…. Salimos de la casa de madrugada, escocidas y hechas polvo, pero con un buen fajo de billetes, mi primer sueldo, ahora ya sabía cual era la profesión de Tina y parecía que yo me había graduado con buena nota. Ya en el coche me dijo. Ya ves, si te gusta follar, con tu cuerpo puedes ganar una fortuna, vente conmigo a la capital y nos haremos las reinas.

Cuando acabó el verano nos fuimos juntas y yo ya no volví mas al pueblo. Me dediqué a mi profesión con absoluta dedicación, pero eso ya es otra historia…. Me dijo que la acompañara a su casa que me dejaría ropa. En su coche llegamos en un momento. Vaya cantidad de ropa. De color azul eléctrico, me lo enfundé y realmente era como una segunda piel. Muy puesto él nos dijo:

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Los 6 nuevos billetes con los que Venezuela busca combatir la devaluación del bolívar. Las espantosas palabras de Rocío Carrasco a su hija 7. No tiene hijos como Paola, pero le envía dinero a su madre. Imposible pensar que un tipo permanentemente conectado como él no los haya visto. Una sirena marca el fin de la jornada. Se paseaba totalmente desnuda por el patio central cuando no le caían clientes a su cuarto. Ya lo ha dicho antes. Veo que o son de clase baja o no quieren pagar no sé, ellos mismos y las putas baratas han devaluado esta actividad. Claro, como no es de gatos, virales, o Game of Thrones… En mí barrio los pequeños flyers de prostitutas se cuentan a manos llenas. Ganaos al hombre que ademas esta pagando por vosotras. Y si no sabes que hacer aprende o delega.

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