Prostitutas en villaverde hablar con prostitutas

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Lo que reconocen los agentes que no existe un perfil tipo de los clientes. Los hay jóvenes, mayores y de todas las clases sociales. Así, no es raro ver coches utilitarios destartalados que se mezclan con flamantes turismos de lujo recién estrenados. De ahí, que muchas mujeres no quieran ejercer en clubes, donde tienen que repartir sus ganancias con el dueño del establecimiento.

Lo que también nos hemos dado cuenta es que ellas van y vienen. En invierno, existe hasta un mercado de palés. Algunos se dedican a suministrar estas maderas que las usan para hacer fogatas y luchar contra el frío. Aseguran que les estaban preguntando por la dirección de una calle o por la estación del metro.

Otros afirman que es su novia o un familiar. La presidenta de la asociación de vecinos de la colonia Marconi unos 3. Las mujeres se han desplazado a otra parte del barrio, al llamado polígono del Gato, en la zona sur de Villaverde. Nuestra calidad de vida ha mejorado. Cuesta creer que aquella veinteañera de metro ochenta de las piernas largas y los ojos de hierbabuena, esa mujer que podría estar en una pasarela o bailando de gogó en una discoteca, esa diosa eslava esté allí pasando frío y haciendo sexo dentro de un coche por veinte euros.

Se calcula que son A cuarenta servicios por cabeza, cada día en Marconi sale a Sobre cada par de tacones se erige un edificio quebrado, una historia que salió mal. A Lis se le torció la vida el día en el que la echaron de su trabajo de secretaria en un despacho de abogados de Sao Paulo, en Brasil, y de un golpe se le acabó el dinero para pagarse la carrera de Derecho.

En esa mala hora conoció a una chica que le ofreció una solución: Aquella chica fue trabando relaciones de amistad con la gente de Lis y alrededor de ella tejió la tela de araña de la confianza.

Pasó un par de meses sopesando la decisión. Vivían juntas en un piso, pero el trabajo prometido no llegaba. Las reunió en un salón del chalet y, rodeada de cuatro matones, les confesó que ese viaje no era el que habían pensado: Les quitaron el pasaporte. En ese mismo instante de desconcierto comenzaron las amenazas y las palizas.

También les dieron otra noticia: Entonces Lis ya podría añadir a su currículum un trabajo de esclava sexual en una red de trata de blancas. Pese a todo el dinero que ganaría en adelante, nunca darían esa deuda por satisfecha, así que viviría atrapada por las redes criminales. El peaje que las mafias reclaman a las africanas es mucho mayor: Diversas organizaciones han llegado al consenso de que ocho de cada diez prostitutas de las que trabajan en España se calcula que son En nació en Madrid la Asociación Feminista de Trabajadoras del Sexo que reclama el papel de las mujeres que ejercen libremente.

Las adicciones son comunes entre las mujeres. En agosto encontraron a una de ellas muerta por una sobredosis en el polígono. Ese mismo mes, la Policía encontró el cuerpo de un hombre de 70 años que había fallecido al parecer de un infarto mientras se encontraba consumiendo drogas con una prostituta. Hay que mover la mercancía, así que cada cierto tiempo cambian. Al cabo del tiempo, Lis llegó a Marconi y se vio junto a una de esas hogueras.

En esa ciénaga de asfalto, se sentía vigilada constantemente por las chicas y también por los proxenetas que observan la maquinaria tras los cristales de un asador cercano. Cada día tenía una misión: Un servicio son 20 euros, pero no siempre. Hasta que tenías el dinero no podías volver a casa, así que podías pasar allí el tiempo que fuera.

En casa, las amenazas eran constantes. Llamar a la Policía es, para ellas, un absurdo, pues creen que son cuerpos corruptos y que las van a delatar a las mafias.

La presidenta de la asociación de vecinos de esta colonia 3. La forma de actuar de los agentes siempre es la misma. Suelen acudir al polígono industrial en coches camuflados para no ser detectados por los posibles clientes o por las propias prostitutas. Otras veces utilizan vehículos rotulados, lo que causa mucha sorpresa entre los sancionados. Los ingresos unos euros diarios motivan que muchas veces las mujeres no quieran trasladarse a clubes privados en los que tendrían que repartir sus beneficios.

Ellas siempre les niegan que estén en alguna red de trata de mujeres. Afirman que lo hacen de forma voluntaria. Las prostitutas ejercen durante las horas del día, sin que les importe si es de día, de noche, haga frío o se superen los 40 grados en verano. Para pasar los rigores del invierno, algunos hombres les suministran palés con los que montan llamativas fogatas.

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Circulan despacio porque allí siempre es hora punta. Reducen la marcha para ver de cerca la mercancía, lanzan un grito desde la ventanilla, negocian el precio y, poco después, paran a un lado de la carretera. A través de las ventanillas se adivinan siluetas en diversas posturas, un porno de sombras. Después, ellas bajan y caminan de nuevo sobre una acera tapizada de pañuelos de papel y los coches vuelven a circular.

Se calcula que chicas hacen la calle en Marconi, que es como se conoce al polígono de Villaverde y al de El Gato. Esta es una selva antigua, crecida después de que se desmantelara la Casa de Campo, el tradicional caladero de la prostitución madrileña.

Casi no se las ve. Cada esquina y cada trozo de acera tiene un dueño, un color de piel y un acento distinto. Cada palmo de terreno es un bien codiciado que tiene dueño. Lo controlan las mafias. En cada puesto se relevan las chicas, que pagan un canon de sus beneficios a los señores feudales de ese asfalto. Algunas mujeres pasean entre ellas, les llevan tabaco y por supuesto, cuentan los clientes y las ganancias. Su gesto es servil, pero en realidad son la cadena en el tobillo.

Los chulos no se dejan ver. Algunos controlan desde las atalayas de los edificios, en habitaciones calientes lejos del frío y de la lluvia. También vigilan a los reporteros desde furgonetas blancas. Uno de ellos, de pronto, recorre la acera a pie camino de ninguna parte para dar su mensaje a las chicas y al periodista: Caderas anchas, pechos asomando tras una red de encaje, pongamos que se llama María.

La conversación tiene lugar al día siguiente camino de la farmacia: La mayor parte de las chicas no pasa del anuncio de su tarifa. Cuesta creer que aquella veinteañera de metro ochenta de las piernas largas y los ojos de hierbabuena, esa mujer que podría estar en una pasarela o bailando de gogó en una discoteca, esa diosa eslava esté allí pasando frío y haciendo sexo dentro de un coche por veinte euros.

Se calcula que son A cuarenta servicios por cabeza, cada día en Marconi sale a Sobre cada par de tacones se erige un edificio quebrado, una historia que salió mal. A Lis se le torció la vida el día en el que la echaron de su trabajo de secretaria en un despacho de abogados de Sao Paulo, en Brasil, y de un golpe se le acabó el dinero para pagarse la carrera de Derecho. En esa mala hora conoció a una chica que le ofreció una solución: Aquella chica fue trabando relaciones de amistad con la gente de Lis y alrededor de ella tejió la tela de araña de la confianza.

Pasó un par de meses sopesando la decisión. Vivían juntas en un piso, pero el trabajo prometido no llegaba. Las reunió en un salón del chalet y, rodeada de cuatro matones, les confesó que ese viaje no era el que habían pensado: Les quitaron el pasaporte. En ese mismo instante de desconcierto comenzaron las amenazas y las palizas.

También les dieron otra noticia: Entonces Lis ya podría añadir a su currículum un trabajo de esclava sexual en una red de trata de blancas.

Pese a todo el dinero que ganaría en adelante, nunca darían esa deuda por satisfecha, así que viviría atrapada por las redes criminales. El peaje que las mafias reclaman a las africanas es mucho mayor: Diversas organizaciones han llegado al consenso de que ocho de cada diez prostitutas de las que trabajan en España se calcula que son En nació en Madrid la Asociación Feminista de Trabajadoras del Sexo que reclama el papel de las mujeres que ejercen libremente.

Las adicciones son comunes entre las mujeres. En agosto encontraron a una de ellas muerta por una sobredosis en el polígono. Ese mismo mes, la Policía encontró el cuerpo de un hombre de 70 años que había fallecido al parecer de un infarto mientras se encontraba consumiendo drogas con una prostituta.

Hay que mover la mercancía, así que cada cierto tiempo cambian. Al cabo del tiempo, Lis llegó a Marconi y se vio junto a una de esas hogueras. En esa ciénaga de asfalto, se sentía vigilada constantemente por las chicas y también por los proxenetas que observan la maquinaria tras los cristales de un asador cercano. La ley tipifica en su artículo Desde la entrada en vigor y hasta el 2 de diciembre de , se han impuesto en toda España 1.

De ellas, se han tramitado en la Comunidad de Madrid. En los datos facilitados por el ministerio solo vienen reflejadas 16 provincias, por lo que en las 29 restantes no ha habido denuncias. El País Vasco y Cataluña quedan fuera de este recuento, al tener transferidas las competencias policiales.

Solo en la región madrileña, los agentes han tramitado Las otras siete corresponden a la Guardia Civil 2 y la Policía Municipal 5. Todas se encuentran en el mismo paquete. El País Vasco también tiene transferidas las competencias policiales, al igual que Cataluña.

La mayor actividad de la policía nacional la ha desarrollado la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras y la de Seguridad Ciudadana, que son las encargadas de vigilar el polígono industrial de Villaverde.

Las quejas de los vecinos de Marconi se han repetido desde hace años al tener la prostitución justo en la puerta de sus casas. La presidenta de la asociación de vecinos de esta colonia 3. La forma de actuar de los agentes siempre es la misma.

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