Rusas prostitutas la santa de las prostitutas

rusas prostitutas la santa de las prostitutas

Por la noche, Reguina acude a estos locales clandestinos para distribuir preservativos y proponer pruebas de detección del virus VIH a las prostitutas. Llama a una puerta en la sexta planta de un gran edificio de estilo estalinista del sur de San Petersburgo. Una rubia treintañera le abre y le da la bienvenida con una sonrisa. Regina la llamó por teléfono para avisarle de su visita. Se llama Inna y es la administradora del local. Nastia, de 31 años, y Madina, de 20, beben té.

Encima de un minicamisón sexi, visten una camiseta. Las tres chicas reciben entre 10 y 15 clientes por noche pero cobran la mitad de los 2, rublos por hora 33 euros que les pagan.

En voz baja, Madina, una uzbeka que apenas habla ruso, enumera los abusos: Nastia y Madina se quitan las camisetas, se calzan zapatos de tacón y desaparecen. Una foto tomada el 20 de enero de muestra a prostitutas rusas descansando en la cocina de un burdel ilegal en San Petersburgo. Mundo Ser prostituta en Rusia, una vida clandestina y llena de abusos. Hay cosas que recién empiezo a recordar. No sé cómo escapé del prostíbulo de Argentina dónde me prostituían, de verdad que no lo sé.

Supongo que me atreví a decir "no". Hasta que un día un prostituidor me dio una terrible paliza. El conserje de un hotel me ayudó, llamó a la policía.

Y no se lo va a creer: Porque a quién le importa una puta. Pero las mujeres que ejercen la prostitución necesitan contarse esa mentira. Necesitan decirse que son ellas las que eligen, las que ponen el precio, las que son libres de entrar o salir cuando les apetece…. Y se lo dicen para no sentir dolor, para negar la tortura de la que son víctimas. Yo también me sostenía diciéndome a mí misma que era una trabajadora sexual.

Y me di cuenta de que yo no vendía nada, porque nada era mío. Aun después de muerta te siguen explotando.

Lo primero que hace es romper tu identidad y convertirte en un objeto de uso y abuso. Empezando por tu cuerpo. Un cuerpo es un todo, pero sin embargo una puta sólo tiene boca, vagina y ano. Una puta no tiene clientes, porque no es un banco ni una tienda.

Los que van de putas son "prostituidores". Nuestros maridos, nuestros hermanos, nuestros jueces, nuestros políticos, nuestros sacerdotes… Todo tipo de hombres. Cuando eres puta, tu cuerpo no te pertenece, ni siquiera después de muerta". Sí, tengo un hijo de 21 años que nació años después de que dejara la prostitución. Cuando era puta lo que tuve fue cinco abortos.

Pero trabajo para que esa rabia sea combustible para seguir peleando y pensando en la sociedad. Esa rabia hace que yo no sea una mujer conformista. Y por eso lucho con todas mis fuerzas contra esa violencia que es la prostitución.

rusas prostitutas la santa de las prostitutas Empezando por tu cuerpo. Cuando era puta lo que tuve fue cinco abortos. En primer lugar nuestros gobernantes. Se llama Inna y es la administradora del local. Promocionan su actividad pegando pequeños anuncios en los muros de los edificios, en las paradas de autobuses y en otros lugares. Un cuerpo es un todo, pero sin embargo una puta sólo tiene boca, vagina y ano.

Our journalism takes a lot of time, effort, and hard work to produce. If you read and enjoy our journalism, please consider subscribing today. Las agresiones, las extorsiones y las amenazas de revelar su actividad a sus familias son moneda corriente, lamenta. Irina habla con conocimiento de causa. Esta esbelta rubia cuadragenaria fue prostituta durante seis años en San Petersburgo hasta que en comenzó a militar por los derechos de las trabajadoras sexuales.

En la época de la Unión Soviética, la prostitución no existía oficialmente. Promocionan su actividad pegando pequeños anuncios en los muros de los edificios, en las paradas de autobuses y en otros lugares. Por la noche, Reguina acude a estos locales clandestinos para distribuir preservativos y proponer pruebas de detección del virus VIH a las prostitutas.

Llama a una puerta en la sexta planta de un gran edificio de estilo estalinista del sur de San Petersburgo. Una rubia treintañera le abre y le da la bienvenida con una sonrisa. Regina la llamó por teléfono para avisarle de su visita. Se llama Inna y es la administradora del local.

Durante seis largos años, desde que tenía 16 y hasta que cumplió los 22, sufrió explotación sexual. Logró, con mucho esfuerzo, salir de aquella pesadilla. Ha escrito tres libros sobre el tema, incluido uno que lleva por título "Ninguna mujer nace para puta". BBC Mundo habló con ella. Lo creo firmemente, estoy convencida de ello. Ninguna mujer nace para puta. Nos hacen, nos convierten en putas. Nos hacen putas, nos convierten en putas". Para poder sobrevivir a todo lo que pasé, mi mente ha llevado a cabo un proceso de adormecimiento.

Hay cosas que recién empiezo a recordar. No sé cómo escapé del prostíbulo de Argentina dónde me prostituían, de verdad que no lo sé. Supongo que me atreví a decir "no". Hasta que un día un prostituidor me dio una terrible paliza. El conserje de un hotel me ayudó, llamó a la policía. Y no se lo va a creer: Porque a quién le importa una puta. Pero las mujeres que ejercen la prostitución necesitan contarse esa mentira. Necesitan decirse que son ellas las que eligen, las que ponen el precio, las que son libres de entrar o salir cuando les apetece….

Y se lo dicen para no sentir dolor, para negar la tortura de la que son víctimas. Yo también me sostenía diciéndome a mí misma que era una trabajadora sexual. Y me di cuenta de que yo no vendía nada, porque nada era mío. Aun después de muerta te siguen explotando. Lo primero que hace es romper tu identidad y convertirte en un objeto de uso y abuso. Empezando por tu cuerpo. Un cuerpo es un todo, pero sin embargo una puta sólo tiene boca, vagina y ano.

0 thoughts on “Rusas prostitutas la santa de las prostitutas

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *